MUSEO REINA SOFÍA - ANTOLÓGICA DE MARCEL BROODTHAERS

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EL MUSEO REINA SOFÍA CELEBRA UNA ANTOLÓGICA DE MARCEL BROODTHAERS, UNO DE LOS CREADORES MÁS IMPORTANTES E INFLUYENTES DEL PANORAMA INTERNACIONAL.


El Museo Reina Sofía celebra la exposición antológica más completa realizada hasta hoy, del creador belga Marcel Broodthaers, cuya influencia en el arte contemporáneo llega hasta nuestro días. Broodthaers destacó por su extraordinaria respuesta a los movimientos artísticos del momento rebelándose contrario a los planteamientos tradicionales del arte y su lado comercial. Poeta, literato, cineasta y artista plástico, llegó a ser comisario de sus exposiciones y director de su propio museo. La muestra, que se compone de más de 300 piezas, fue presentada el martes por los comisarios de la exposición Manuel Borja-Villel y Christophe Cherix en presencia de la viuda del artista, María Gilissen.

 El Museo Reina Sofía presentó el martes la exposición antológica más completa hasta la fecha, del artista belga Marcel Broodthaers, fallecido en Alemania en 1976 cuando contaba 52 años de edad y hoy considerado figura clave de mitad del siglo XX y de indudable influencia en el arte contemporáneo. Méritos que son mayores si se tiene en cuenta que Marcel comenzó su actividad en las artes plásticas a punto de cumplir cuarenta años, lo que significa que en poco más de diez revolucionó la forma de concebir el arte.

Fotógrafo, literato, poeta y crítico de arte antes de convertirse en artista plástico, posee una extraordinaria y prolífica obra de las décadas de los 60 y 70 entre esculturas, pinturas o películas, en muchos casos, de su propia obra, que lo convirtieron en uno de los creadores  más importantes del panorama internacional.

Broodthaers no se circunscribió a ninguno de los movimientos artísticos de la época como el arte pop, el conceptual o el minimalismo, sino que, por el contrario, cuestionó apasionadamente el sistema del arte al que consideraba como un “receptáculo para el convencionalismo de la vanguardia”. La facilidad con la que el mercado y las instituciones del arte absorbían sus movimientos fue para el artista belga una preocupación constante. Broodthaers cuestionaba la forma que podía adoptar una exposición y la idea de lo que debía ser un museo, hasta el punto de constituirse en comisario de sus propias exposiciones y director de su propio museo, convirtiendo así sus muestras en obras de arte en sí mismas.

A través de la poesía, el cine, la literatura o la propia exposición, el artista belga encontró su  vía de expresión,  su respuesta a los nacientes movimientos artísticos del momento. Para él era  más importante la función del arte en la sociedad que la innovación formal, y de esta reflexión surge una obra extraordinariamente original que se muestra en el Reina Sofía en todo su esplendor.
Podría considerarse esta exposición MARCEL BROODTHAERS.UNA RETROSPECTIVA, como una exposición de exposiciones en que se reúnen más de 300 piezas entre obras y material documental dispuestas casi de forma idéntica a la de la primera vez que fueron expuestas en las cinco retrospectivas que el artista celebró a lo largo de su carrera, obras que muestran las múltiples facetas que desarrolló Marcel Broodthaers.

Entre ellas la filmación de sus propias exposiciones como material indispensable de las siguientes. Para ello recurría al montaje de escenarios cinematográficos como parte de la muestra.
Sus primeras obras dieron forma material a su poesía y generaron un repertorio de símbolos recurrentes a lo largo de su carrera como las cáscaras de huevo, los mejillones, las patatas fritas y el carbón.
Los soportes de sus obras son igualmente originales como la imprimación de textos comerciales sobre páginas de revistas populares, lienzos fotográficos con imágenes en blanco y negro de obras anteriores, palés de madera como soporte de una proyección……..escenarios sugerentes que intentaban hacer que la poesía saliera de las páginas para entrar en un mundo físico.
En 1968 Broodthaers declaró que ya no era artista y se designó a sí mismo director de su propio museo poniendo sobre las cuerdas a la institución museística, cuestionando sus pilares y su función en un ejercicio de disección sin precedentes.

La relación de algo tan antagónico como la guerra y la comodidad fueron objeto de otra de sus retrospectivas en que conectó la banalidad del ocio con la realidad de las contiendas contemporáneas.
A lo largo de la exposición una decena de películas sirven para profundizar en el papel del artista como cineasta porque, si bien Marcel nunca se definió como realizador al igual que tampoco como pintor o escultor, utilizó su creación fílmica como modalidad de producción para “la prolongación del lenguaje”.

Lo cierto es que nos encontramos con una de las personalidades más destacadas, influyentes y originales de la creación contemporánea que decía, tal como apuntó en el transcurso de la rueda de prensa el director del Reina Sofía y también comisario de la exposición, Manuel Borja-Villel, “para ser contemporáneo tienes que estar fuera de tu propio tiempo”.

Fdo: Araceli Pascual

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