Esposas de reos son maltratadas por la policía del sistema penitenciario en Nicaragua

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Centro Penitenciario de Tipitapa en Managua (Nicaragua).Foto:Massiel Solórzano G.

“Es un cambio infernal”, así catalogó Grey Lorente esposa de un reo, a las medidas de seguridad que están siendo tomadas en la nueva galería 300 del sistema penitenciario de Tipitapa en Managua (Nicaragua).

Massiel Solórzono G.

Managua (Nicaragua)

Tanto los privados de libertad como los familiares de estos, viven un “infierno” desde el momento que se levantan para ir a visitar a su ser querido.

Sin embargo un grupo de mujeres se presentaron a la Red de Mujeres Contra la Violencia (RMCV) a denunciar al tipo de revisión a las que son sometidas para poder ver a sus esposos, es el caso de Grey Lorente quien tiene 7 meses de embarazo y dice que “se está enfermando psicológicamente”.

“Éstas medidas son demasiados extremas”. “La revisión es desde que entramos y nos anotamos en una lista, caminamos a otra caseta y somos revisadas nuevamente, a mi me revisan más de 3 veces”, contó con voz estremecedora Lorente.

Afirma que siente que sus derechos se le violentan, tanto física, verbal y psicológica, “me revisan mis partes, me tocan mis bustos una y otra vez”.

Además indica que la visita conyugal pasó de dos días a un día al mes, durante la visita tienen presente a un guardia.

Agregó que la visita familiar ya no es tan familiar, debido a que los familiares no tienen contacto físico con los reos, “Hay un vidrio y nos comunicamos por un teléfono, los niños quieren ver y abrazar a sus padres y no pueden”.

Lorente cuenta que en una de las visitas llevó a su otro hijo, el niño puso su manito en este vidrio que lo separa de su padre, pero ni eso les fue permitido, debido a que un guarda le pidió que la retirara afirmando que “es prohibido”.

Además de la joven Lorente, hay otro grupo de mujeres quienes también se quejan del trato y de las medidas que están tomando para los familiares, afirmaron sentirse “reas” cada vez que llegan.

Mixsi Segura siente que el tipo de requisa atenta a su “dignidad” como mujer. “Todo este trato repercute en nuestra psicosis, los niños y nosotras lloramos, no rendimos en nuestro trabajo”.

Segura dice que les niegan todo tipo de información que solicitan. Agregó que la comida se las tiene que llevar en bolsa, de otra forma no es aceptada. “Es un sufrimiento que comienza desde que salimos de nuestro hogar”, precisó Segura.

Indicó que son manoseadas y revisadas más de una vez. “Nos tratan como si fuésemos privadas de libertad”

Afirmó es estar de acuerdo a medidas de seguridad, pero solicitó que están no las lastime como mujer.

Así mismo vive un “calvario” doña Blanca Rosa Guillen, quien dice que las visitas familiares son una vez al mes y con solo 30 minutos. También contó acerca del vidrio que los separa. “Hemos sido prácticamente aisladas”.

Guillen comentó que en la anterior galería podría visitar 8 personas, ahora son tan solo 3, “psicológicamente es duro”.

De esta manera recordó el dolor que sintió y la tristeza al verlo en ésta nueva galería, además en las condiciones en las que se encontraba.

“Fue una sorpresa verlo esposado, desde las manos y los pies, verlo barbudo cuando he entregado máquinas de afeitar más de una vez, me sentí realmente mal”, expresó Guillen.

Cuenta que su esposo le dijo “Esto nos está volviendo loco”. Agregó que le contó que la celda en bastante encerrada, tanto así que se sintió asfixiarse y le fue prohibido abrirle.

“Vivo con el temor que a mi marido le pase algo, tiene 55 años y le puede dar un paro cardíaco”.

Lo que éstas mujeres solicitan es que a pesar que ya fueron condenados, privarlos de ver a sus familiares, por lo menos tener la oportunidad de compartir con ellos de manera digna y respetándoles sus derechos.

Por su parte Reyna Rodríguez Palacios, enlace nacional de la RMCV, tachó de “falta de ética y respeto” hacia las mujeres que llegan a visitar a los privados de libertad, “en eso se basa la denuncia”, enfatizó.

Rodríguez afirmó que hay normas para las visitar pero el abuso de las autoridades no está en ello. Las mujeres enmarcan el abuso cuando van hacer su visita conyugal.

 “Estamos acompañando la situación que viven las mujeres en las visitas a sus compañeros”. “Ya está denunciado ante la OEA, la secretaria del gobierno y diferentes instancias, estamos esperando que den respuesta”, afirmó Rodríguez.

Para Rodríguez éstas medidas son demasiados represivas y no van con el sistema del país, “Es un derecho que pueden ver a sus esposo y familiares”, recalcó.

La RMCV cataloga estos actos como un “abuso”, por tanto sea realizado por hombres o mujeres es la misma falta. “Exigimos una revisión, porque esto no es correcto”, finalizó Rodríguez.

Son más de 150 mujeres quienes se han unido para reclamar sus derechos y denunciar los abusos que ellas alegan, por tanto ven como tentativa una huelga de hambre a finales de este mes, dado que no se les dé respuesta a sus exigencias.

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